COMO DECÍAMOS AYER
En la introducción del año pasado finalizábamos con una expresión que consideramos toda una declaración de principios: "Hace ya mucho tiempo que nos olvidamos de restar..."
Pero, la verdad, parece que algunos tienen mejor memoria o, quizás, la emplean de otra manera menos productiva. Este año 2010 la Copa de Asturies de Carreres por Montaña se ha remodelado sacando de la misma a la Travesera –que para muchos de nosotros sigue siendo lo más, pero que generaba problemas de capacidad y, por tanto, el peligro de dejar fuera de la carrera que más puntuaba a alguno de los gallitos en lucha por el título- y dando la bienvenida a dos nuevas carreras, a saber, la Vuelta al Monsacro, ya celebrada en junio, y el Maratón Resistencia del Reino Astur, que discurrió por tierras Alleranas en recientes fechas. Y, como suele ocurrir, nunca llueve a gusto de todos. Hay argumentos para todos los gustos: Unos hablan de pruebas un poco "verdes" para la Copa; hay quien agradece sabia nueva; otros nunca habrían osado segregar a la reina, aquella que le dio inicio y que es la máxima bandera, nuestra Travesera; otros se habrían ido a otros solares Astures, que hace tiempo que ofrecen ampliar horizontes por occidente; hay quien se queja de calendario saturado; y así, hasta el infinito, todos podemos aportar nuestra opinión y los consiguientes argumentos de peso, cada uno a cual más obvio y desequilibrante –sobre todo para el que lo aporta, claro está-.
Innegable es que esos problemas con la Travesera demandaban una respuesta y que otras pruebas llamaban a la puerta. Quien decide, asume la responsabilidad de su dictamen y las consecuencias del mismo. Únicamente le demandaremos que sepa extraer las lecturas apropiadas en función de lo que ocurra con la Copa a lo largo del 2010, para, basándose en ello, rectificar o asentar las directrices aplicadas. No vamos a emitir aquí juicio alguno sobre las decisiones tomadas, que para eso existen los órganos adecuados y a ellos acudiremos, pero sí haremos el sano ejercicio de comentarlas en cuantas charlas, carreras y corrillos tengamos ocasión. Pero quede claro un principio indiscutible: El enemigo nunca debe estar en casa. Todos los implicados –federativos, organizadores, corredores y aficionados- debemos remar en la misma dirección y toda opinión o crítica ha de hacerse desde la premisa de la constructividad y la buena voluntad, nunca con ánimo aniquilador, vengativo o egoísta. Los que llevamos toda la vida "tiraos al monte" somos conscientes del peligro que el entusiasmo competitivo encierra, de los malos rollos que genera y de su vertiente autodestructiva, con corredores enfrentados y organizadores quemados. Y sabemos como puede acabar la historia: Sin Copa de Asturies. Cuidemos responsablemente de la criatura, atendamos adecuadamente sus necesidades, reprendámosle cuando haga lo que no debe y recordemos que la mejor vacuna contra ese sombrío horizonte es acordarse del extécnico del Barça Van Gaal cuando decía aquello de "Tu mucho negativo, nunca positivo".
Pero, eso seguro, si todo esto revienta, "siempre nos quedará Peña Mea..." ¿O era París?
Atletas y amigos ¡Bienvenidos a la 6ª Quebrapates!
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